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En segundo lugar, la programación. No me refiero sólo a la técnica con la que se va a codificar el HTML sino a las aplicaciones que se van a ejecutar. Si es nuestra página personal podemos utilizar imaginativos javascripts que lleven al visitante de sorpresa en sorpresa pero si estamos diseñando una tienda, es imprescindible que le instalemos una aplicación CGI, normalmente desarrollada en Perl o en PHP, para gestionar el catálogo y la cesta de compras. Hablando con el cliente, tal vez resultara interesante añadir una sección en todas las páginas para ofrecer soporte online en vivo.
En tercer lugar, el marketing. Si desde las primeras fases del diseño se tiene en cuenta que debe haber un plan de marketing para ese sitio web y se construye la página con esas directivas en mente, nos ahorraremos muchos quebraderos de cabeza. Si la intención del propietario de la web es promocionarse a través de los buscadores, tendremos que realizar un diseño de página digerible por los robots de búsqueda. Si el cliente, está pensando desde el primer momento en comprar publicidad del tipo que sea, habrá que hacer una web que cargue rápido, muy rápido, para que los clicks entrantes no se pierdan por el excesivo tiempo de carga de la página e, incluso, diseñar secciones especiales donde los visitantes que llega a través de la publicidad puedan ser expuestos a determinados tipos de ofertas sin más "escapatoria" que seguir adelante con el proceso de compra o, cuando menos, de captación del usuario.
Por último, tomando todos estos elementos habrá que hacer un diseño gráfico que funcione según las necesidades del cliente.

Mauricio Luque dirige el grupo Lexur, en cuya web Lukor.com puedes encontrar una sección dedicada a los webmasters. Este artículo se puede reproducir gratuitamente en cualquier sitio web o boletín siempre que se publique en su integridad, se mantenga intacta esta información sobre el autor, incluida esta línea, y se mantenga activo el enlace incluido.